jueves, 9 de mayo de 2013

Sobre En trance.


Es una película (creo) sobre un hombre que recurre a un terapeuta para que, a través de hipnosis, lo ayude a recordar dónde pusó una carísima obra de arte.

El hombre trabaja en una casa de subastas. En ella hay un procedimiento de seguridad para cuando intentan robar un pieza de la subasta. Debe tomar la pieza y llevarla a una caja fuerte.
Un día intentan robar el cuadro de Rembrandt que estaban subastando, Simon (en inglés) sigue el procedimiento: toma el cuadro y se dirige hacia la caja fuerte, pero es interceptado por uno de los ladrones y lo pierde. Termina con una golpazo en la cabeza y cuando vemos que despierta está en el hospital.

Hasta aquí es simple, pero luego resulta que antes de perder el empaque donde se suponía que estaba el cuadro lo había cortado del marco y escondido en algún lugar, pero por el golpe en la cabeza no recurda dónde. Entonces los ladrones (con quienes en realidad estaba asociado) lo hacen buscar una hipnotista que lo ayude a recordar.

Entre todas las hipnosis y los sueños, dejas de saber qué parte es real y qué parte no. Cuando por fin estás contruyendo una historia coherente la película da un giro y estás en ceros otra vez. No es malo, pero es confuso.


Lo que me llamó la atención de la película es cómo analizan la personalidad, el ser, a partir de una construcción de recuerdos (reales o ficticios).
Siempre he pensado que quién somos es resultado de todo lo que nos ha pasado, o lo que creemos que nos ha pasado.
Ya se los había dicho aquí: http://japalokasikech.blogspot.mx/2013/04/sobre-oblivion.html, y sigo pensándolo. En realidad no tendría sentido explicarles esto porque ahí está.

Solo destacar que en mi opinión, películas sobre temas tan distintos terminan tratando de lo mismo.
Y que en vista de que ya no tengo de qué escribir aquí: esta entrada termina sin decir, en realidad, nada.

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